10 feb. 2008

PASEO DE LOS TRISTES DE GRANADA


Esta paseo corre paralelo al Río Darro y su nombre se debe al hecho que anteriormente los cortejos fúnebres pasaban por aquí antes de subir al cementerio detrás de la Alhambra.

Permite acceder a pie desde Plaza Nueva hasta el Albaicín o Sacromonte. Su trazado discurre en paralelo al rio Darro y se caracteriza por su singular belleza. Su trazado está salpicado de casas con hermosas pinturas en sus fachadas y de edificios de carácter religioso.

Precisamente fue la bonanza de su clima y la maravilla de su entorno, el que lo hizo preferido por la ciudadanía para la celebración de numerosas tardes de toros y cañas, para lo que daba en cubrirse el río con un complicado andamiaje, desde donde el público observaba los espectáculos, siendo esto también motivo para que se reordenaran urbanísticamente la plaza, en 1609, sobre terrenos cedidos por los Señores de Castril. Fruto de esta remodelación urbana fue el ensanche del paseo de los Tristes realizado por el consistorio eliminando el terraplén que descendía hasta el río, la colocación del pretil y la construcción de la bella fuente que preside desde su centro el paseo, que hasta no hace más que unas décadas conservó en uno de los tableros de su fuste la inscripción que decía: "Granada mandó hacer esta obra siendo Corregidor en ella Mosén Rubí de Bacaramonte Dávila, señor de las villas de fuente el Sol y Cespedosa y del Consejo de su Majestad"

La casa, restaurada por el Ayuntamiento en 1983 tras estar más de siglo y medio dedicada a vivienda, es un pequeño edificio cuadrado en forma de torrecilla en cuyo piso alto hay escudos de la ciudad y prominentes discos de cerámica en color verde. Tras un destino incierto y un lamentable estado de abandono, por medio de un convenio de colaboración cultural celebrado el día 2 de mayo de 1995, su uso fue cedido, como se ha indicado, a Granada Histórica, quienes tras un proceso de rehabilitación le devolvieron el magnífico aspecto que hoy presenta, recuperándola como un pequeño espacio cultural, desde el que ha intentado recuperar su primitivo uso, celebrando desde la parte alta del mirador varios conciertos de chirimías, como el celebrado el día 2 de enero de 1996, que fue ofrecido por el grupo musical Csolfaut 275, que interpretó obras del renacimiento y el barroco español.
Junto a la casa-mirador, se encuentra el puente de las Chirimías, que da paso por medio de la placeta del mismo nombre, al famoso carmen del Granadillo, donde nació Marino Antequera García y en el que subsiste el edificio del Hotel Reuma, abierto como hotel en 1915 y cerrado al poco tiempo. Hasta hace pocos años, se ha pensado que el puente era el mismo que los árabes denominaron Qantarat ibn Raxiq aunque hoy se sabe que no es así. De cualquier modo, de una visita a este precioso paseo de los Tristes, que sin duda es una de las más bellas plazas del mundo, habremos de quedarnos con la visión que ofrece de la Alhambra, majestuosa, altiva, heroica, sublime y merecedora de todos los adjetivos posibles; la fortaleza, asaltada por la frondosidad de los árboles que acarician y quiebran las líneas de sus murallas, es más valiosa si cabe, si pensamos que ha conservado prácticamente intacta su figura desde el siglo XV y el paseo desde el XVII, como puede cotejarse en un lienzo firmado e 1636 por el pintor Juan de Sabis que pertenece al arzobispado de Granada.

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